Cuidados de la piel del niño atópico

Como cualquier enfermedad la mejor recomendación para empezar a tratarla es la prevención. La piel del niño atópico debe cuidarse a diario. Para ello, debemos tener presentes tres aspectos fundamentales: hidratación, buena higiene corporal y evitar irritantes.

1. Hidratación

El contenido en agua de la piel es básico para mantener su integridad y su función barrera. En el caso de los niños de piel atópica, es importante hidratarse a diario mediante productos emolientes debido a que es muy seca. Con ello, conseguiremos evitar la pérdida de agua a través de la piel, mantener su integridad y su buena apariencia.

¿Qué es un emoliente?

Un emoliente es una sustancia con capacidad de ablandar y suavizar la piel. Por un lado, forma una capa protectora en la superficie de la piel reteniendo agua y, por otro lado, aporta lípidos estructurales que restauran la estructura de la barrera, lo que impide la penetración de los alérgenos y sustancias irritantes, restablecen el equilibrio de la microbiota cutánea y el control del picor.

¿Qué beneficios aporta la utilización de una crema emoliente?

La aplicación continuada de cremas emolientes mejoran el aspecto de la piel atópica, y proporcionan sensación de bienestar al reducir el prurito y facilitar la reepitelización de la piel. Además, presentan cierta actividad antiinflamatoria y disminuyen el riesgo de infección.

¿Cómo utilizar las cremas emolientes?

Es muy importante aplicar la crema emoliente justo después del baño, cuando la piel esta todavía húmeda ya que si no se aplica en los minutos siguientes de salir del baño, la evaporación causa sequedad de la piel y conseguiremos una menor hidratación (aplicar entre 3-4 veces al día o las veces necesarias para mantener una buena hidratación de la piel). Para aplicar la crema emoliente se aconseja calentarla entre las manos limpias y realizar amplios movimientos circulares. Según la zona a aplicar, se debe realizar de una manera concreta:

Miembros inferiores Miembros inferiores

Comenzar el masaje por las piernas, alisando el tobillo a la parte superior del muslo, de atrás hacia delante.

Miembros superiores Miembros superiores

Pasar a los brazos y alisar de la muñeca a las axilas, y terminar por masajear las manos comenzando por los dedos hasta las muñecas.

Tronco Tronco

Colocar las palmas de las manos en la parte inferior del vientre y hacer movimientos circulares subiendo hacia el cuello.

Espalda Espalda

A la altura del cuello, descender las manos a lo largo de los hombros con un movimiento envolvente y tomar al niño para sentarlo, colocando su cabeza contra nuestro hombro. De esta manera, se puede masajear su espalda colocando las manos en la parte inferior de la misma y subiendo hacia la nuca, hasta las orejas si fuera necesario.

Rostro Rostro

Colocar los dedos en la parte superior de la frente, bajar hacia las sienes y volver hacia la nariz pasando por debajo de los ojos. A continuación, bajar por las aletas de la nariz y las mejillas hasta el mentón.

2. Higiene corporal

El baño es muy necesario en las pieles atópicas pues ayuda a limpiar la piel, reducir la sobreinfección bacteriana, hidrata la piel y la prepara para la penetración de cremas emolientes o tratantes.

A continuación te damos una serie de consejos para que tu baño se convierta en el mejor aliado en el cuidado de la piel atópica:

  1. Mejor un baño que una ducha (baño diario). Si detectas que a tu hijo no le gusta o que el baño irrita su piel, entonces debes realizarlo con menor frecuencia.
  2. El baño debe ser corto, de no más de 5-10 minutos, con el agua templada (33ºC) y preferiblemente por la tarde o antes de cenar para disminuir el estrés, la sequedad y el picor a la hora de dormir y conseguir un mayor descanso del niño.
  3. Para limpiar las áreas sucias puede utilizarse un detergente sintético suave y sin fragancia, de pH 5,5, con tendencia a la acidez, como el manto cutáneo. Sin embargo se aconseja a ser posible utilizar siempre geles dermatológicos sin detergentes tipo “syndet” o bien aceites de baño infantiles, que incorporados directamente al agua de la bañera proporcionan hidratación y protección a la piel. No se recomienda el empleo de esponjas en la aplicación del gel ni tampoco frotar la piel del niño. Una vez terminado el baño, se debe secar la piel con una toalla fina de algodón, siempre sin rascar y aplicar inmediatamente la crema emoliente, a ser posible con la piel húmeda.
  4. Para evitar infecciones microbianas al rascarse, es aconsejable que las uñas estén bien cortadas, limadas y limpias.

3. Ropa y calzado

Es importante escoger bien las prendas de vestir y el calzado del niño. La ropa que está en contacto con la piel, incluidas también la de cama, se aconseja que sean de fibras naturales como el algodón o el lino.

  1. Evitar prendas que acentúan la irritación como los tejidos ásperos (lanas) o sintéticos, aunque la tolerancia a las fibras sintéticas es muy variable y deberá evaluarse en cada caso concreto.
  2. En el caso de los bebés, si todavía utilizan pañales, se aconseja cambiarlos a menudo o siempre que estén húmedos.
  3. Es importante no abrigar en exceso al niño ni utilizar ropa ajustada pues la sudoración suele aumentar el picor y la piel no transpira.
  4. La ropa puede lavarse en máquina con un jabón para ropas delicadas o hipoalergénico, bien aclarada y evitando el uso de suavizantes. Deben retirarse las etiquetas pues rozan la piel.
  5. El calzado debe ser de piel, tela o loneta por su buena aireación. Es conveniente evitar el uso prolongado de calzado deportivo. Los calcetines y las medias deben ser de algodón o hilo y nunca de nylon o lycra.
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